Autoconocimiento y multidimensionalidad: eres mucho más de lo que crees
Hay una parte de ti que sabe más de lo que te permites reconocer. Y el proceso de autoconocimiento no empieza cuando encuentras respuestas, sino cuando dejas de censurarte las preguntas. Tu ego lleva años construyendo una versión sólida, predecible y controlable de quien eres. Pero esa versión es solo una fracción. Este post explora lo que pasa cuando te abres a la posibilidad de que eres mucho más que tu definición mental, y cómo eso cambia la forma en que tomas decisiones, te relacionas con la confusión y dejas de vivir en piloto automático.
Tu ego funciona como una casa que busca seguridad
Tu identidad egoica opera como una casita sólida. Busca estabilidad, concreción, control. Se construye sobre juicios, ideas fijas y decisiones que ya tomaste: "yo soy así", "esto está bien", "esto está mal", "con estas personas sí, con estas no". Y tiene sentido que funcione así, porque su trabajo es darte una experiencia material concreta y predecible.
El problema es que esa casita tiene la capacidad de convertirse en una cárcel. Tu ego no solo organiza tu experiencia, también censura todo lo que no puede racionalizar. Sensaciones que no entiende, impulsos que no calzan con la imagen que construyó, emociones que no tienen explicación lógica. Las descarta. Y al descartarlas, te deja operando con una fracción mínima de tus herramientas.
Como decía Gaxpar en el episodio: "Es un sistema completo. No uses solamente las pinzas, ocupa toda la caja de herramientas."
Escucha el episodio completo en Spotify
Este artículo está basado en un episodio del podcast Sé Tú Mismo
Cómo conectar contigo mismo más allá de lo racional
Si te sientes desconectado de todo, si sientes que tu vida es una rutina que no te representa, probablemente no es que te falte algo. Es que estás usando solo un canal de percepción y tienes muchos más disponibles.
Tu conciencia se expresa en todo lo que haces. En cómo caminas, en cómo hablas, en cómo dibujas, en cómo rechazas, en cómo quieres. No es algo abstracto ni místico. Es observable. En el episodio, Gaxpar comparte una práctica concreta: su "animario", una libreta sin líneas donde dibuja con reglas simples (serpientes, plantas, montañas, con 2 o 3 colores). No busca que sea perfecto. Busca que sea espontáneo. Y lo interesante es que cuando mira esos dibujos en retrospectiva, puede ver reflejados estados de ánimo, nudos internos y patrones que en el momento no podía nombrar.
La creatividad funciona como un espejo que no miente. Cuando pones tu atención en crear algo, aunque sea un garabato con reglas arbitrarias, estás poniendo afuera una fracción de lo que llevas dentro. Y eso te da información que tu mente racional sola no te va a dar.
Tomar decisiones sin necesitar la aprobación de los demás
Gaxpar comparte algo que le estaba pasando en ese momento: estaba por cambiarse de casa y cuando hablaba de sus motivaciones con gente cercana, sentía que no entendían. No era que le dijeran "estás mal", pero su sistema nervioso reaccionaba como si lo estuvieran cuestionando. Y esa reacción le hacía dudar de algo que internamente sentía claro.
Ahí es donde aparece una pregunta que vale la pena sentarse con ella: cuando llegas al punto en que sientes que tu conciencia no avanza en un lugar, cuando todo se aprieta y parece que ya no puedes seguir, esa es justamente la señal de que tienes que pasar por ahí.
La parte de ti que sabe lo que necesita habla más bajo que la parte que busca aprobación. Habla en sensaciones, no en argumentos. Y por eso es tan fácil que la otra voz, la del entorno, la tape. No porque el entorno tenga mala intención, sino porque activa tu propio ego, que prefiere la seguridad de lo conocido.
La pregunta no es "qué opinan los demás". La pregunta es: ¿estoy de acuerdo con lo que estoy haciendo? ¿Me motiva? ¿Siento que hay algo ahí que quiero descubrir aunque no sepa qué es? Si la respuesta es sí, no necesitas explicárselo a nadie.
Dejar de vivir en piloto automático: sentarte con la confusión
En el episodio hay un momento donde Gaxpar describe un día emocionalmente extraño. Todo se sentía lento, denso, silencioso. Su casa no se sentía como su casa. El espacio cotidiano parecía diferente. Y en vez de distraerse o escapar de esa sensación, se sentó con ella.
Lo que encontró fue esto: pasó de la confusión al "me siento vivo". No porque la confusión se resolviera, sino porque al dejar de huir de ella, algo empezó a circular. Como una purga suave. Como dejar que las cosas adentro se muevan sin forzarlas.
Esa es la alternativa al piloto automático. No es tener todo claro. Es permitirte estar donde estás sin necesidad de cambiarlo inmediatamente. Honrar ese momento en ti, como te sientes, sin escapar ni distraerte. Porque lo que tapas no desaparece, solo se acumula.
Qué puedes hacer hoy
-
Crea tu propio "animario". Consigue una libreta sin líneas. Pon 3 o 4 reglas simples (motivos que te gusten, 2-3 colores, formato libre). Dibuja sin buscar perfección. Hazlo por unas semanas y después mira las páginas en retrospectiva. Lo que ves reflejado ahí es información que tu mente racional no te iba a dar sola.
-
La próxima vez que sientas confusión o rareza emocional, no te distraigas. Siéntate 10 minutos con eso. Sin celular, sin música, sin hacer nada. Solo siente lo que hay. Observa qué pasa cuando dejas de intentar resolver la incomodidad.
-
Cuando alguien cuestione una decisión tuya, antes de reaccionar, pregúntate: ¿estoy de acuerdo con lo que estoy haciendo? Si la respuesta es sí, no necesitas convencer a nadie. Solo necesitas sostener ese espacio.
Esta identidad que tienes hoy es real, pero es pasajera. Tu personalidad va, viene, se contrae, se expande, cambia de habitación. Y el mayor roce con tu ego es justamente ese: que el ego quiere solidez y la vida es movimiento. Cada semana en la newsletter comparto herramientas para navegar eso con más claridad. Si te interesa, la encuentras en comosertumismo.com/recursos/libros.